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Para cuidar tus joyas de acero inoxidable y mantener su brillo, es fundamental limpiarlas con regularidad. Estos son los métodos más eficaces:
Atención: en el caso de las cadenas y los componentes de acero inoxidable dorado o los cierres de acero inoxidable dorado rosa, evita los productos de limpieza ácidos como el vinagre, el limón o la pasta de dientes. Esto podría dañar el acabado.
Consejo: guarda tus joyas de acero inoxidable protegidas de la humedad y evita los productos demasiado agresivos (lejía, amoniaco).
Tanto el acero inoxidable 304 como el 316L son resistentes e hipoalergénicos. El 316L, también conocido como «acero quirúrgico», contiene un poco más de molibdeno, lo que lo hace aún más resistente a la corrosión, especialmente al agua salada. Es la opción ideal para joyas que se llevan a diario, incluso en el mar o en la piscina.
¡Sí! Esa es una de las grandes ventajas del acero inoxidable: no se oxida y resiste muy bien al agua, incluso al agua de mar. Por eso es ideal para las joyas de verano, como los collares con dijes marinos.
Como medida de precaución, enjuaga tus joyas con agua limpia y límpialas con un paño suave después de bañarte para conservar su brillo a largo plazo. Elige preferentemente acero 304L o 316L, los grados más resistentes en joyería.
Solo necesitas un anillo de unión de acero inoxidable y dos pinzas de joyería: abre el anillo lateralmente, introduce en él el dije y la pieza que quieras unir, y luego ciérralo siguiendo el movimiento inverso para evitar que se deforme.