








































































El acero inoxidable es dorado gracias a un depósito superficial (el acero inoxidable sigue siendo gris por debajo). El método más habitual para obtener acero inoxidable dorado es el chapado PVD (Physical Vapour Deposition): un método de metalización que utiliza la deposición física de vapor por pulverización. Es uno de los acabados más resistentes (al desgaste, al agua, a la fricción).
Comprar joyas de acero inoxidable dorado significa elegir una alternativa más asequible al oro, conservando al mismo tiempo un acabado elegante y luminoso. El acero inoxidable es famoso por su robustez; resiste el agua (ducha, lluvia, transpiración) y requiere poco mantenimiento, lo que lo convierte en una elección práctica para joyas fáciles de llevar a diario. Por último, el dorado ofrece un aspecto cercano al oro, ideal para darse un capricho, variar de estilo y cambiar de joya sin disparar el presupuesto.