

















Para un colgante de pared de tamaño estándar, lo mejor es un cordón trenzado de 3 mm: se anuda fácilmente, mantiene bien su forma y da un aspecto natural y estructurado. Para una habitación más grande o un efecto más rústico, suba a 5 mm. Para detalles finos o flecos, de 1 a 2 mm completan la pieza.