
La amatista es una piedra preciosa muy apreciada, conocida por su color violeta claro a oscuro. Se extrae principalmente en Australia, Brasil y Madagascar, y se utiliza a menudo en joyería por su belleza y brillo. Como variedad del cuarzo, se distingue por su dureza y su simbolismo vinculado a la espiritualidad y la protección.
La amatista es una de las piedras preciosas más conocidas y apreciadas. Gracias a su color y brillo, esta piedra fina (antes denominada piedra semipreciosa) se utiliza mucho en el sector de la joyería.
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El nombre de esta piedra fina proviene del griego «amethystos», que significa «protegerse contra la embriaguez». Tiene su origen en el mito de la creación de la amatista.
Según la mitología griega, Dioniso, el dios del vino y la embriaguez, codiciaba a una ninfa llamada Amesthystos. Pero esta rechazó las insinuaciones del dios porque deseaba permanecer casta. Artemisa, la diosa de la caza, la naturaleza salvaje y la castidad, al enterarse de las malas intenciones de Dioniso, transformó a la ninfa en un cristal duro y frío para protegerla. Loco de rabia, Dioniso derramó su copa de vino sobre la piedra, que adquirió ese color violeta.
Por eso, en la Antigüedad, se bebía en copas de amatista, creyendo que protegían de la embriaguez.
La amatista se utiliza desde tiempos inmemoriales. Se encuentran rastros de su uso entre los etruscos, que la empleaban con fines decorativos, y entre los egipcios, que la llevaban como colgante.
En la época romana, la amatista se consideraba un amuleto de la suerte. Los soldados llevaban una amatista colgada al cuello como amuleto para protegerse en las batallas. En la Edad Media, los caballeros siempre llevaban una amatista en su rosario cuando partían a las cruzadas.
En el siglo XVIII, la amatista se utilizaba para fabricar broches y alfileres.
Entre los cristianos, la amatista simboliza el amor; San Valentín la llevaba como colgante alrededor del cuello. Pero también simboliza la espiritualidad: los obispos llevan un anillo adornado con una amatista y ese es también el color de su vestimenta. Esta gema también se conoce como la piedra de los obispos.
La amatista es una variedad de cuarzo con una dureza de 7 enla escala de Mohs y una densidad comprendida entre 2,60 y 2,65. Está compuesta por dióxido de silicio.
El color de esta piedra semipreciosa varía del violeta claro al violeta intenso, con o sin inclusiones. Su tonalidad se debe a los restos de hierro que contiene su sistema cristalino. Una misma piedra puede presentar diferentes intensidades de color.
Puede ser desde transparente hasta opaca.
Puede presentar matices amarillos cuando se mezcla con su prima, la citrina. En ese caso, se denomina ametrina.
Debido a su color violeta, la amatista a veces se confunde con ciertas variedades de fluorita o de iolita.
Los principales yacimientos de amatista se encuentran en Australia, Brasil, Madagascar, Zambia, Sri Lanka, Zimbabue, Rusia, India y Uruguay. Se encuentra en forma de geodas de amatista de diferentes tamaños en rocas basálticas o de granito.
En litoterapia, se considera la piedra de la humildad, la serenidad y la sabiduría. Se dice que estimula la creatividad, la imaginación y la claridad mental, al tiempo que favorece la relajación, la concentración y la meditación.
Leonardo da Vinci creía en ella: pensaba que potenciaba su creatividad y ahuyentaba los pensamientos negativos, tal y como mencionó en uno de sus cuadernos.
Está relacionada con el séptimo chakra, el chakra coronario o de la corona.
Atención: nuestras piedras preciosas no se venden con fines de litoterapia. Las piedras naturales no pueden sustituir en ningún caso a un diagnóstico médico ni a un tratamiento médico.
Se recomienda cuidar regularmente la amatista para recargarla, pero también para preservar su color y su brillo natural. Cuando tu piedra violeta no esté montada en una joya, puedes dejarla unas horas en un recipiente con agua desmineralizada y ligeramente salada.
Para recargar la amatista, los litoterapeutas recomiendan colocarla bajo la luz de la luna. Atención: la luz demasiado intensa del sol, por el contrario, puede alterar su color.
Ideal para crear joyas de última tendencia, la amatista combina a la perfección tanto con tonos dorados como con tonos plateados. Así, podrás combinarla tanto con un acabado de joyería en Gold-Filled o chapado en oro de 3 micras como con un componente para joyería en plata 925 o acero inoxidable. El dorado resaltará su lado alegre, mientras que el plateado realzará las variaciones de su color violeta.
¿Y por qué no el dorado rosado para una joya original? O apostar por la magia y el misterio con una piedra negra.
La amatista queda igual de bien en un collar que en unos pendientes, un anillo o una pulsera.
¿Con qué piedra se puede combinar la amatista? En litoterapia, se recomienda combinarla con la piedra lunar, la labradorita o el cristal de roca. Por el contrario, conviene evitar llevarla con piedras como el ojo de tigre, la turquesa, la malaquita o la turmalina negra. Estas piedras podrían neutralizar sus propiedades. Pero, por supuesto, puedes combinarla con las piedras que desees, según tus gustos.



La piedra de nacimiento de febrero es la amatista.




































































































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